Lo primero: comer en un buen restaurante andaluz.
Puertas y columnas.
Procesiones.
Un palacete donde comenzaba un concierto de música hindú.
Y por supuesto templos flamencos.
La cruz de las farmacias.
Un escaparate insólito.
Fotos hechas con el móvil.
Músicos callejeros.
Cortinas negras.
Lástima de cines.
Puertas, puertas.
Curioso edificio.