domingo, 12 de junio de 2011

Versos que el viento arrastra

Es difícil acostumbrar a los chicos a que lean. Sobre todo cuando son adolescentes. De pequeños es más fácil porque se lee con ellos y hay libros que son casi juegos y maravillosas ediciones para encandilar a los más pequeños. Pero cuando tienen trece o catorce años la cosa se complica y regalar un libro que no acabe en un cajón sin haberse leído es tarea árdua. Están los HarryPoterrs y los Eclipses, pero si además queremos que poco a poco vayan leyendo poesía sin que crean que es un tostón pues eso, hay que escarbar mucho en los estantes de las librerías. Afortunadamente hay una nueva generación de poetas, algunos relacionados profesionalmente con la enseñanza que tienen un pie puesto en la calle donde están los chicos y escriben cosas estupendas que sí les gustan. Este por ejemplo le gustó a mi hija Cristina de catorce años y a mí también que lo leí de un tirón y con mucho agrado. Además la edición es de un preciosismo extremo y dado que será una edición de no muchos ejemplares será en breve un auténtico objeto de colección.



Bolsa de plástico

Mírala
ahí
en mitad de la calle
sola
quieta

temerosa
de que aparezca el barrendero

soñando
con un poco de viento
para sentirse 
nube.

Las bicis quietas

Esas bicicletas
aparcadas
en la calle

en línea
una al lado de la otra

parecen vendedoras de kilómetros
que nadie compra.

3 comentarios:

Charo dijo...

¡¡Me gustan estos versos!!

luis lópez ortiz dijo...

sí es verdad que son versos sencillos, sentidos, cotidianos, actuales, reales, creíbles...

tecla dijo...

Gracias por esta información, Luis y por tus versos divinos.
Son geniales. Te lo digo muy en serio. Tan llenos de humanidad y de ternura.