domingo, 10 de mayo de 2009

Segundo Ensayo Carmina Burana


Segundo ensayo. La obra sale cada vez mejor, con más empaque, con solidez. El director Joan Cabero sigue en su línea, repartiendo saber a diestro y siniestro, con maestría y simpatía, haciendo que las cuatro horas del sábado y las otras cuatro del domingo pasen rápido, a pesar de la dureza del ensayo. Dureza sí, porque es duro -pero también hermoso- estar concentrado en sus indicaciones, llevarlas a cabo y procurar mejorar poco a poco. Y además está también la atención, la concentración que hace que casi todo funcione como un reloj cantando todos verdaderamente al unísono. Una de las cosas que más me gusta es la atención con la que estamos casi todos. En otros ensayos de grupos donde he estado siempre hay alguien que habla sin parar y alguna que otra vez te toca al lado un plasta que no deja de hacer comentarios por los que siempre le tienen que estar mandando callar y distrae al personal. Aquí con alguna excepción, la mayoría de la gente permanece en constante atención, en silencio, escuchando las indicaciones del director. Quizá es una de las cosas por las que el tiempo pasa rápido, por la concentración, el silencio y la intención constante de aplicar todo lo que nos indica el director.


El ensayo del sábado se realiza en el Caixaforum de Madrid. Es una buena oportunidad, ya que no lo conocía. Me ha gustado mucho el edificio y la filosofía de la Fundación La Caixa, que ya se apreciaba en el Cosmocaixa de Alcobendas. Si el de Acobendas está dedicado a la ciencia, este fabuloso edificio está dedicado al arte, empezando por el inmueble que ya es una gran obra, con ese jardín vertical, la zona baja cubierta o el hall donde encontramos esa fabulosa tienda-librería que hace temblar la Visa según me acerco.


Al auditorio se accede bajando dos pisos por una espectacular escalera con una fuente minimalista abajo. Se tiene siempre la sensación de estar en un gran centro de arte.


Al día siguiente el ensayo se realizó como es mas habitual en el Auditorio.

Aunque el auditorio es también un edificio fabuloso la sensación al entrar allí es ya distinta, como de cierta costumbre -ni que fuera un profesional de la música- y es muy agradable volver.

El fin de semana también ha dado para ver algo de cine por la noche. Bueno de televisión, de series de las que hacen ahora que no sabe uno si está viendo una película cortada en un buen número de trozos, ya que la estética, el acabado y la intención es la de hacer una película en toda regla. No me desagrada ver este tipo de series, pero tengo una extraña sensación de estar dejando de ver una película -quizá buena- y en su lugar estoy viendo esta suerte de mezcla de géneros que son estas películas-series-filmes a trozos.


Tengo una especie de test para determinar mi interés en esto de las nuevas series. Es el test de los tres primeros capítulos. Es muy sencillo, se ven los tres primeros capítulos de una serie y se comprueba si merece la pena seguir viéndola. Un capítulo sabe a poco y generalmente están muy bien elaborados para ver si así enganchan. El segundo es para ver si no decae la cosa y el tercero es la prueba de fuego y se decide si seguir o no. En mi caso sólo dos han pasado la prueba. A saber Perdidos y Dexter. Con la primera he seguido hasta la quinta y por ahora última temporada, con aulgún que otro parón y alguna que otra panzada de capítulos a modo de actualización. Es una serie fantástica en todos los sentidos, de ciencia ficción o una especie de videojuego en el que uno entra o no entra y una vez lo ha hecho la entrega es total, se entra en el grupo friki de los seguidores que no paran de hablar de la serie.
United Stated of Tara no pasa el test de los tres capítulos. Una mujer con triple -no doble- personalidad. Una madre de familia que sin venir a cuento se vuelve por momentos una quinceañera maleducada, otros momentos se convierte en una ama de casa al estilo de los años cincuenta, perfecta y estirada y en otros momentos se convierte en una especie de hombre vaquero de rudas maneras. Ninguna de las tres personalidades es creíble y lo que es peor ninguna tiene gracia alguna. Porque el caso es que el tono de la serie no es de comedia, ni de drama, ni de ningún género en concreto. Una especie de mezcla de todos y de ninguno. Una vez pasada la consiguiente sorpresa la serie pierde todo interés. Está producida por Steven Spielberg, cosa que no se explica, como no sea que él también ha querido apuntarse a la moda de participar en una serie de moda/transgresora/moderna para estar a la última. Otras series que no han pasado la prueba: En terapia -aunque prometía- Underwood -tenía esperanzas ya que es una serie ambientada en el oeste- pero nada. Sí pasó la prueba Dexter con un comienzo espectacular -el protagonista es una asesino en serie- comprobando que todavía es posible innovar y crear argumentos originales y arriesgados, pero lamentablemente la serie cae hacia el final de la segunda temporada convirtiendo a nuestro apreciado asesino -asesino de malos claro- en un esforzado padre de familia, perdiéndose así el sentido de la serie. Le haría falta un buen giro para volverla a enderezar.
Este fin de semana junto a United Stated of Tara otra serie a prueba ha sido Mad Men. A priori el planteamiento interesa. Una agencia de publicidad a finales de los años cincuenta. Los entresijos de la agencia, del director creativo y los clientes. Una de las bazas es la ambientación y los detalles sobre las costumbres de la época -todos fuman y beben sin parar- con un tono lento pero muy expresivo. Cuatro capítulos seguidos y se aguanta el tirón. Veremos a ver.