lunes, 22 de diciembre de 2008

Cine negro muy oscuro casi negruzco

Cine del bueno, algo fuerte desde luego. Muy negro, con una trama ascendente, o mejor dicho descendente, descendente a los infiernos claro. Sexo, sudor y ambición. Parece mentira que la película esté dirigida por Sidney Lumet, el gran maestro que tiene nada menos que ochenta y cuatro años. Como se puede hacer una película tan actual y a la vez tan clásica con esa edad. ¿y la vitalidad que supone un duro rodaje? Increíble. Cine que se degusta desde el principio, poco a poco, sabiendo que aquello no puede acabar más que de una forma: mal. Los actores están estupendos. Marisa Tomei retiene lo que tuvo. El tempo lento, como debe ser pero in crescendo. Un clásico de hoy.