lunes, 1 de junio de 2009

Las Cosas del Campo

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El último libro leído es de poesía, magnífico. Bueno está escrito realmente en prosa. Cuando estudiaba en el instituto escuché un término que después he escuchado poco. El término prosa poética. Es un término creo que hoy está en desuso y que representa muy bien el estilo literario al que nos referimos. Poesía sin rima, sin versos. O dicho al revés, prosa escrita con espíritu poético, con una intención retórica mayor si cabe que el resto de los relatos. Supongo que también este estilo se caracteriza como cierta poesía a describir cosas, sentimientos, vivencias sencillas, tal vez impresiones y no temas de gran calado humano. Sólo la observación pausada del mundo que rodea al autor. En este caso el título lo dice todo: Las cosas del campo. Los diferentes relatos-poemas se refieren a sus paseos por el campo, su encuentro con gentes del pueblo, personajes sencillos que el autor engrandece con sus descripciones.
Publicado nada menos que en 1951 Dámaso Alonso le escribió una carta al autor cuando se publicó el libro: "Has escrito, sencillamente, el libro de prosa más bello y más emocionado que yo he leído desde que soy hombre".


En 1957 ve la luz uno de los libros en prosa más bellos de cuantos han salido de su pluma: Las musarañas, una narración íntima del mundo infantil,con sus fantasías, su inocencia y sus pequeñas cosas. Según dice él mismo ”Las musarañas son las cosas del pueblo y el mundo de mi infancia antequerana". En 1962 aparece Lugares del corazón, nueve sonetos, nueve “musarañas” en verso, con su poética evocación de la geografía infantil: casa, jardín, campo, etc. Lector en la Universidad de Cambridge durante algún tiempo y gran conocedor de la lírica inglesa, ha traducido al castellano obras de John Donne, Richard Crashaw, T.S. Elliot. Obtiene el Premio Nacional de Poesía (1998) por Objetos perdidos, y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2002) al conjunto de su obra. Además fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1992

Tiene unos estupendos cien años recién cumplidos. Felicidades.

José Antonio Muñoz Rojas Las musarañas (fragmento)
" ¡Ya estaban aquí! Claro. Eran ellas. Las musarañas, insectos, animalillos, ángeles. Algo tenían que ser. Si no, no cabía que, sin presencia de alguien, se cambiara tan hondamente el contorno. Así, cuando estábamos solos sin estarlo, cuando nos divertíamos sin reír, cuando soñábamos sin sueño, las musarañas estaban presentes, angélicas, efectivas, consoladoras. Lo malo es que, a veces, descansábamos en su esperanza y no venían. Nos quedábamos sin consuelo, sin musarañas. Estábamos verdaderamente solos. Y era horrible.

“Me hundo en el campo y gusto en mi espíritu tanta amargura suelta, tanta dulzura recogida en estos anuales surcos y sementeras. Año tras año, sol a sol, surco a surco, se va el hombre atando a la tierra, enterrándose en ella. Andamos sobre sus sudores, sobre sus ilusiones y sobre sus huesos. Por eso tiemblo algo cuando voy por estos campos, por eso canto. Y tengo miedo de no poder acabar una vez comenzado. Empiece por donde empiece, no acabaré. Se me quedará la canción a medio camino, entre los labios. Pero la tierra la seguirá cantando” (Del prólogo a Las cosas del campo, datado y fechado en Casería del Conde, 1946.)

domingo, 24 de mayo de 2009

Carmina Burana Tercer Fin de Semana de Ensayo

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El sábado por la tarde llovió -en la madrugada cayó una buena- pero el domingo amaneció así y así era el aspecto del auditorio al llegar a la entrada a las diez de la mañana.
Hoy por primera vez ha sido un ensayo con todos los participantes. Hasta ahora habíamos ensayado los participantes individuales por una lado en el auditorio y por otro los coros de apoyo en sus correspondientes sedes. Hoy nos hemos juntado todos y la cosa ha tomado verdadera forma. En dias anteriores la obra iba sonando cada vez mejor sin duda, pero hoy además ha sido una cuestión de cantidad. Se ha notado lógicamente el mayor números de ¿cantantes? ¿coristas? esto último suena mal, pero no sé como se dice, supongo que cantantes, miembros del coro. Se nota que el personal nos vamos sabiendo la obra cada vez mejor. Al saber cada vez más partes de la partitura de memoria he notado como me ha ido dando más seguridad a la vez que mayor tranquilidad.


Al conocer mejor el texto (también la traducción) a base de practicarlo empiezo a notar lo que ya venian anunciando los directores, que al olvidarse un poco de mirar la partitura se disfruta más del momento y además se atiende más a los gestos del director.

Impresiona comprobar como teniendo la atención debida al director durante el canto se aprecian los gestos que influyen tanto en los matices de la obra. Si retiene más o menos una entrada, si expresa más energía. Es tremendo el poder de la dirección.

Es estupendo comprobar y aprender el significado de los matices que marca el director y apreciarlos en la repetición. Se habla de color, de textura, de apreciaciones que parecen a priori subjetivas, pero con el ejercicio de prueba/ensayo/error/repetición es tal la claridad con la que se aprecia la diferencia que para un neófito como yo se le abren los ojos/oídos de sorpresa cual niño ante un truco de magia.
Joan Cabero y Jorónimo Marín continúan con el mismo nivel o más si cabe. Expresan sus ideas con una claridad meridiana, con precisión milimétrica, con dominio absoluto del lenguaje musical y lo que es más, con simpatía, ganándose al auditorio/coro.

Dentro de ese dominio al que me refiero es curioso comprobar como son capaces de llevar a un grupo de trescientas personas como una sola voz. De vez en cuando cambian el tempo o algún otro matiz y aunque a veces nosotros seguimos a lo nuestro como con la mirada desenfocada en otro punto, cuando se nos hace ver que hay que prestar la atención debida seguimos manos y gestos como si de un hipnotizador se tratara.

Los pianistas Manuel y Roberto son otro punto a destacar. Supongo que se les llamará pianistas acompañantes, pero de qué forma acompañan... Supongo que como en casi todo los habrá mejores y peores, más o menos atentos, más o menos diestros. Los dos pianistas que nos acompañan en los ensayos son para mi gusto excelentes. Hay tiempo durante los ensayos para observarles y comprobar su forma de proceder. Por ejemplo la atención que prestan al director. Es tal esta atención que a veces parecen una prolongación de ellos ¡qué entendimiento! un gesto, un palabra sirve para que el pianista retome, avance, repita o insista en esto o aquello. Incluso voy a más, se adelantan y si ven que el director se dirige a un lugar determinado ellos apoyan, repiten y resuelven sin que nadie les diga nada, aportando, ayudando. Es genial también ver ese dominio. Entiendo que debe ser específico para un músico trabajar en un ensayo con un coro y un director por todos estos detalles a los que me refiero y el los que se puede ser más o menos diestro independientemente del saber musical que se tenga.

Durante el descanso la gente pasea por el exterior o por dentro del auditorio. No hay mucho tiempo, tan solo media hora. Yo me doy una vuelta y compruebo que está a punto de empezar un concierto en la sala sinfónica. Saco algunas fotos del ambiente de los músicos antes de entrar. Calientan,se relajan, se preparan para entrar. Unos en la cafetería, otros por los pasillos.


Me asomo a la sala. Está abarrotada.El concierto está a punto de empezar.






La paredes están llenas de fotografías de los directores más importantes que han pasado por el auditorio.




Vuelta al ensayo



Después todos ya de nuevo en la sala pasamos la obra entera. Un buen final de jornada.



domingo, 10 de mayo de 2009

Segundo Ensayo Carmina Burana

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Segundo ensayo. La obra sale cada vez mejor, con más empaque, con solidez. El director Joan Cabero sigue en su línea, repartiendo saber a diestro y siniestro, con maestría y simpatía, haciendo que las cuatro horas del sábado y las otras cuatro del domingo pasen rápido, a pesar de la dureza del ensayo. Dureza sí, porque es duro -pero también hermoso- estar concentrado en sus indicaciones, llevarlas a cabo y procurar mejorar poco a poco. Y además está también la atención, la concentración que hace que casi todo funcione como un reloj cantando todos verdaderamente al unísono. Una de las cosas que más me gusta es la atención con la que estamos casi todos. En otros ensayos de grupos donde he estado siempre hay alguien que habla sin parar y alguna que otra vez te toca al lado un plasta que no deja de hacer comentarios por los que siempre le tienen que estar mandando callar y distrae al personal. Aquí con alguna excepción, la mayoría de la gente permanece en constante atención, en silencio, escuchando las indicaciones del director. Quizá es una de las cosas por las que el tiempo pasa rápido, por la concentración, el silencio y la intención constante de aplicar todo lo que nos indica el director.


El ensayo del sábado se realiza en el Caixaforum de Madrid. Es una buena oportunidad, ya que no lo conocía. Me ha gustado mucho el edificio y la filosofía de la Fundación La Caixa, que ya se apreciaba en el Cosmocaixa de Alcobendas. Si el de Acobendas está dedicado a la ciencia, este fabuloso edificio está dedicado al arte, empezando por el inmueble que ya es una gran obra, con ese jardín vertical, la zona baja cubierta o el hall donde encontramos esa fabulosa tienda-librería que hace temblar la Visa según me acerco.


Al auditorio se accede bajando dos pisos por una espectacular escalera con una fuente minimalista abajo. Se tiene siempre la sensación de estar en un gran centro de arte.


Al día siguiente el ensayo se realizó como es mas habitual en el Auditorio.

Aunque el auditorio es también un edificio fabuloso la sensación al entrar allí es ya distinta, como de cierta costumbre -ni que fuera un profesional de la música- y es muy agradable volver.

El fin de semana también ha dado para ver algo de cine por la noche. Bueno de televisión, de series de las que hacen ahora que no sabe uno si está viendo una película cortada en un buen número de trozos, ya que la estética, el acabado y la intención es la de hacer una película en toda regla. No me desagrada ver este tipo de series, pero tengo una extraña sensación de estar dejando de ver una película -quizá buena- y en su lugar estoy viendo esta suerte de mezcla de géneros que son estas películas-series-filmes a trozos.


Tengo una especie de test para determinar mi interés en esto de las nuevas series. Es el test de los tres primeros capítulos. Es muy sencillo, se ven los tres primeros capítulos de una serie y se comprueba si merece la pena seguir viéndola. Un capítulo sabe a poco y generalmente están muy bien elaborados para ver si así enganchan. El segundo es para ver si no decae la cosa y el tercero es la prueba de fuego y se decide si seguir o no. En mi caso sólo dos han pasado la prueba. A saber Perdidos y Dexter. Con la primera he seguido hasta la quinta y por ahora última temporada, con aulgún que otro parón y alguna que otra panzada de capítulos a modo de actualización. Es una serie fantástica en todos los sentidos, de ciencia ficción o una especie de videojuego en el que uno entra o no entra y una vez lo ha hecho la entrega es total, se entra en el grupo friki de los seguidores que no paran de hablar de la serie.
United Stated of Tara no pasa el test de los tres capítulos. Una mujer con triple -no doble- personalidad. Una madre de familia que sin venir a cuento se vuelve por momentos una quinceañera maleducada, otros momentos se convierte en una ama de casa al estilo de los años cincuenta, perfecta y estirada y en otros momentos se convierte en una especie de hombre vaquero de rudas maneras. Ninguna de las tres personalidades es creíble y lo que es peor ninguna tiene gracia alguna. Porque el caso es que el tono de la serie no es de comedia, ni de drama, ni de ningún género en concreto. Una especie de mezcla de todos y de ninguno. Una vez pasada la consiguiente sorpresa la serie pierde todo interés. Está producida por Steven Spielberg, cosa que no se explica, como no sea que él también ha querido apuntarse a la moda de participar en una serie de moda/transgresora/moderna para estar a la última. Otras series que no han pasado la prueba: En terapia -aunque prometía- Underwood -tenía esperanzas ya que es una serie ambientada en el oeste- pero nada. Sí pasó la prueba Dexter con un comienzo espectacular -el protagonista es una asesino en serie- comprobando que todavía es posible innovar y crear argumentos originales y arriesgados, pero lamentablemente la serie cae hacia el final de la segunda temporada convirtiendo a nuestro apreciado asesino -asesino de malos claro- en un esforzado padre de familia, perdiéndose así el sentido de la serie. Le haría falta un buen giro para volverla a enderezar.
Este fin de semana junto a United Stated of Tara otra serie a prueba ha sido Mad Men. A priori el planteamiento interesa. Una agencia de publicidad a finales de los años cincuenta. Los entresijos de la agencia, del director creativo y los clientes. Una de las bazas es la ambientación y los detalles sobre las costumbres de la época -todos fuman y beben sin parar- con un tono lento pero muy expresivo. Cuatro capítulos seguidos y se aguanta el tirón. Veremos a ver.

miércoles, 22 de abril de 2009

Conciertos Participativos de la Fundación La Caixa

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Hace aproximadamente un año que conocí la existencia de los Conciertos Participativos de la Fundación La Caixa. Me llamó poderosamente la atención. Aficionados a la música con ciertos conocimientos de música que quisieran cantar una obra coral de envergadura como El Mesías de Haendel. Al parecer en Cataluña lo venían haciendo desde hacía tiempo y ahora lo iban extendiendo por otras ciudades de España. En Madrid se organizaba una selección para El Mesías. Ya se había terminado el plazo y además sentía que podía ser un poco precipitado haber intentado participar en ese evento. Apunté en mi Moleskine de un año vista el día en el que debía ponerme a investigar para la edición del año 2009. Lo dejé estar, seguí con mis clases de música y con la vida... Transcurrido un año la legendaria libreta/agenda me recordó que debía estar al tanto de la nueva convocatoria. Esta vez sería otra obra magna, el Carmina Burana de Karl Orff (parece ser que su pronunciación original es la de Cármina Burana). Seguí las instrucciones de la página web para poder participar. Preparé los fragmentos que pedían preparase y acudí al Auditorio Nacional un domingo por la mañana a una audición. Yo, que tantos casting he hecho a lo largo de mi vida, ahora, a estas alturas se cambiaban los papeles. Yo estaba del otro lado. Llegué con demasiado tiempo de antelación pensando que habría alguna aglomeración. Fué lo contrario. No había nadie. La gente estaba citada a una hora concreta y se cumplía un riguroso orden de uno a uno. Para hacer tiempo me senté en la terraza que hay frente al auditorio junto la gente que disfrutaba de un aperitivo leyendo los periódicos del domingo. Yo también me senté, pedí una cerveza y me puse a repasar la partitura. Al rato pensé que ya era demasiado tarde para estudiarla, como hacía de joven -estudiar en el último momento- y pensé que la suerte estaba echada y lo mejor era relajarse, disfrutar de la mañana soleada y de la cerveza y me dediqué el resto del tiempo a leer también los periódicos. Cuando llegó el momento volví al auditorio y me hicieron bajar a un hall donde esperé mientras veía las fotos de músicos famosos que colgaban de la pared. Me preguntaron si quería pasar a una sala para calentar la voz. La verdad es que yo lo único que he calentado últimamente eran los músculos de las piernas antes o después de una carrera. Dije que no, pero una chica que acaba de salir de la prueba me recomendó que lo hiciera. Para no quedar ya como una auténtico aficionado/ignorante accedí y pasé a una sala grande, vacía y con un gran piano de cola. Estaba allí solo, solo de verdad, estirando... digo calentando la voz. Laaaaaaa, miiiiiiii....
Me vinieron a buscar y me condujeron a una sala anexa y parecida a la que antes me encontraba. Me recibió un hombre encantador que me presentó al pianista, un hombre joven. El director -Joan Cabero- sería más o menos como yo, quizá algo más jóven. El trato fué en todo momento afectuoso y muy paciente, me hacia repetir y me corregía, por lo que al cabo de unos minutos pensé que la cosa no iba bien y que podía ir despidiéndome. Para mi sorpresa -de verdad- el director afirma que parece que no he estudiado mucho -lo cual era verdad- pero que cree que si me comprometo a estudiar la partitura de verdad me da como apto. Fué una sensación muy agradable, y emocionante. Salí contento y le dí las gracias por la clases, porque realmente me pareció una clase de música gratuita lo que había recibido.


El Mesías de Haendel el año pasado

Dicen que una de las grandes satisfacciones para un amante de la música es participar directamente en un evento musical en grupo, intervenir con más personas en un hecho artístico, sentirse dentro y parte de un todo con la música, con las sensaciones que se experimentan en esos momentos de pura creación. Esas razones las he venido escuchando en los últimos años y desde hacía tiempo estaba buscando el lugar y la forma de hacerlo. Creo que lo he encontrado.


El Mesías de Haendel el año pasado
Este sábado y domingo han sido los dos primeros ensayos. Auditorio Nacional. 300 personas cantando el Carmina Burana. Emocionante. La dirección de Joan Cabero continúa en la línea de lo que le ví hacer en la audición. Realmente dar una clase magistral mientras dirige. Con simpatía y con un saber estar en el escenario que realmente sobrecoge; el tiempo pasa volando -sólo hay un descanso de media hora de las cuatro de ensayo- y la sensación como digo es la de estar participante de algo especial. La gente que forma este coro montado para la ocasión es de lo más variopinta. Desde gente mayor -hombres y mujeres- hasta jóvenes. Gente de aspecto clásico y gente a la última. Moteros, amas de casa, estudiantes... de todo. Una gran experiencia.

Parece ser que los Cármina Burana son una colección de cantos goliardos de los siglos de los siglos XII y XIII reunidos en un manuscrito encontrado en el siglo XIX.
La Wikipedia dice lo siguiente:
El término procede del latín cármĕn carminis, ‘canto’ o ‘cántico’ (no confundir con la palabra árabe carmén ‘jardín’), y burana es el adjetivo gentilicio que indica la procedencia: ‘de Bura’ (el nombre latino del pueblo alemán de Benediktbeuern). El significado del nombre es, por tanto, ‘Canciones de Beuern’.Aunque generalmente se encuentra escrito Carmina (sin tilde, como en el original latín) se pronuncia /kármina/. Para evitar que un hispanohablante pronuncie erróneamente (lo cual sucede con mucha frecuencia entre músicos y locutores), la Real Academia Española[1] sugiere que a las palabras latinas se les coloque la tilde (en casos como este en que la ortografía latina no coincide con la española).


Carl Orff (Múnich, 10 de julio de 1895Múnich, 29 de marzo de 1982). Fue un compositor alemán del Neoclasicismo musical que continuó con la corriente comenzada por Igor Stravinsky (aunque este tuvo una obra ecléctica).


Estudió música y composición desde 1920 en la Akademie der Tonkunst (alemán, academia de las artes acústicas), su ciudad natal. Dirigió algunas obras de teatro y en 1924 fundó junto a la bailarina Dorothea Günther una academia para enseñar música y baile a niños. Desde los comienzos dedicó su investigación a la naturaleza del sonido y del ritmo, así como de las relaciones entre música y movimientos corporales. Resultado de estos estudios fueron sus teorías sobre la enseñanza de la música, que expuso en una obra titulada Schulwerk (Trabajo escolar), en la que se concede especial importancia a la educación musical de los niños. Orff es sobre todo conocido por Carmina Burana, obra que se estrenó en Fráncfort del Meno en 1938. Se trata de una cantata escénica basada en los goliardos de los siglos XII y XIII. Es la primera de Trionfi, una trilogía que también incluía Catulli Carmina (1943) y Trionfo di Afrodita, que reflejaba su interés por la poesía alemana medieval y por la lírica grecolatina, ya que la letra de los Catulli Carmina es obra de Cayo Valerio Catulo (el prólogo y el epílogo sí son creación de Orff) y Trionfo di Afrodita es una selección de textos de Catulo, Safo y Eurípides. A pesar de la "modernidad" que hay en algunas de sus técnicas de composición, Orff es capaz de capturar, en la trilogía, el espíritu de la Edad Media con ritmos contundentes, pegadizos y armonías elementales. Los poemas medievales, escritos en una antigua forma de alemán y en latín, eran frecuentemente de carácter lúdico, a veces picantes pero sin ser nunca obscenos. En los círculos pedagógicos es recordado por su Schulwerk ('Trabajo escolar' en alemán), compuesto entre 1930 y 1935, traducido como Música para niños. Su simple instrumentación permitía incluso a niños sin formación musical ejecutar la pieza con facilidad. La mayor parte de su vida Orff trabajó con niños, utilizando la música como herramienta educacional. Tanto la melodía como el ritmo generalmente están determinados por las palabras en alemán. Años después fueron traducidas por Guillermo Graetzer, que las adaptó al español. Su estilo ha sido repetido por los numerosos músicos que siguieron con él master-class. Citaremos por ejemplo al compositor neozelandés Edwin Carr (1926-2003). Después de finalizar la II Guerra Mundial, Carl Orff tuvo problemas para conseguir trabajo debido, principalmente, a su controvertido nexo con el nazismo.[1]En su honor se llama el asteroide (21125) Orff, descubierto por Freimut Börngen, en 1992.



POR QUÉ BEETHOVEN TIRÓ EL ESTOFADO

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Compré hace poco este libro pensando en que algún día lo leería Cristinita, pero al final lo he acabado leyendo yo. Son historias más o menos reales que les ocurrieron a compositores famosos. Un análisis sobre su personalidad y su historia, todo ello contado con un tono marcadamente juvenil, como si el autor estuviera dando una charla en un colegio o en un conservatorio. El bueno de Bach y sus problemas con su prole y sus deudas, la rara niñez de Mozart y su corta y exagerada vida, las excentricidades del gran Beethoven, como a la que hace mención el título en la que el magnífico y uraño autor tiró un plato de estofado a un camarero porque no le gustaba ni la comida ni el trato recibido. La curiosa vida de Stravinsky, por el que el autor -violonchelista profesional- siente gran admiración.
Con un tono humoristico y aparentemente despreocupado Steven Isserlis se introduce en el fascinante mundo de seis autores, que cada uno en su época, dieron un giro a la música clásica. Un libro agradable de leer.

domingo, 12 de abril de 2009

Dias de Semana Santa

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El cine en esta Semana Santa ha brillado por su escasez, además de que alguna de las películas que he visto estos días no merecen ni siquiera una mención en este blog. Heima es un caso aparte. De hecho no sé si considerarla una película al uso, un documental, un musical documental... Se trata de una película que recoge la gira del grupo islandés Sigur Ros por su propio país durante el 2006. Hasta ahí bien, pero la película es especial no sólo porque la música del grupo lo es y mucho sino porque en cuanto empiezan a verse los primeros fotogramas vemos un tratamiento de la imagen que no es muy habitual en un video sobre la gira de unos músicos. La textura de la imagen, la alta calidad técnica de la fotografía (ideal para probar una pantalla nueva de tv) y los paisajes que son de una belleza extrema, la utilización del silencio, de los grandes espacios, todo ello es de una belleza sobrecogedora. Los músicos hablan si, pero poco y con cierta intención (inglés sin subtítulos) y los lugares donde actuan son de los más interesante: en medio de la nada, en un pequeño pueblo, en una fábrica abandonada o en la capital del país. Reconozco que desde que escuché por primera vez a este grupo he sido un ferviente seguidor, aunque cada vez sean más famosos. Cantan en un idioma desconocido, una especie de dialecto de Islandia, el líder tiene una voz realmente curiosa y enigmática, todos son multiinstrumentistas y aunque las armonías pudieran parecer simples, creo que no, son melodías sencillas pero no simples, que no es lo mismo. Si se puede ver solo, con cierta continuidad y cierto recogimiento creo que la película tiene algo de balsámico o relajante. Enigmática, visualmente extraordinaria y no se parece a nada de lo visto últimamente. La guardo, la conservaré y la veré de vez en cuando.






En estos dias también termino el libro de Vila-Matas. Como indica el título es un diario. ¿Porqué despiertan tanto interés los libros-dietarios?¿Nos parece que es como leer ese cuaderno que podemos encontrar en el fondo de un cajón?¿Son de verdad íntimos?¿Son una impostura del autor que sabe que le van a leer y por tanto no son tan íntimos? Todo depende de lo que digan. Lo que dice o escribe Vila-Matas sí me ineresa. Sus viajes de trabajo, viajes literarios sobre todo a París, ciudad que conoce y admira. Su interés y sus costantes referencias a Kafka, sus paseos por Madrid o Barcelona en compañía de amigos escritores. Su nueva vida, (parece que ya sin excesos) y que como le dice otro amigo escritor: creo que ha llegado la hora de vivir más atentamente. El libro está lleno párrafos para subrayar. Hay que saber -decía Himket- que la cosa más real y bella es vivir. Y no olvidar que vivir es nuestra tarea. Estemos donde estemos, hemos de vivir como si nunca hubiésemos de morir.
Vila-Matas habla en sus páginas de Gil de Biedma, Paul Auster o Pau Riba, de libros como el Diccionario de los errores de Ennio Flaiano. Este es un libro escrito con breves párrafos cambios de tema continuos, por lo que su lectura puede ser irregular, entre medias de otros libros o revistas. Sus referencias a libros, películas o personas interesantes hacen de este libro un entretenimiento altamente instructivo además de placentero, porque la forma en que está escrito es bastante directa, sin grandes artificios literarios, supongo que así debe ser un diario. El caso es que se lee con agrado, como si te lo estuviera contando directamente el autor.

domingo, 22 de marzo de 2009

repaso a cine reciente (brevemente) microcríticas

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Tenía ganas de reir, sin grandes complicaciones, pero no pudo ser. No se puede ver mas de quince o veinte minutos. Sin gracia, con gran presupuesto, aburrida.
Basada en la novela de una grande del petardeo periodístico, Elvira Lindo. Una Palabra Tuya es una película destacable. El cine español anda bastante mal, por eso cuando de vez en cuando aparece una cinta buena como ésta hay decirlo. La historia es creíble, muy creíble y está bien construída. El reparto es bueno destacando el papel de Malena Alterio por encima de el de Esperanza Pedreño que todavía arrastra el tic Cámera Café. La anciana y enferma madre es también un acierto de casting y la fotografía y la música son muy apreciables. Pero una de las cosas que sobresalen como valor son las localizaciones. Se sabe que las localizaciones son parte del proceso creativo del director (y del localizador) y que eligiendo bien los lugares de rodaje ya se tiene bastante ganado. Las localizaciones madrileñas (zona Nuevos Ministerios) el barrio donde viven y el remoto cementerio son un acierto que llevan por muy bien camino la puesta en escena. La directora (que como Lindo también es megasuperguay) hace un buen trabajo con los actores y con el montaje, porque el ritmo y la manera de contar es moderna (alejada del tópico nacional) tiene pulso, ritmo y emoción. Yo sinceramente, a día de hoy si se me cruzara un guión, si tuviera que dirigir una película, que Dios no lo quiera, me gustaría que mi nombre apareciera como dirigido por... en una película como ésta.

Me dormí hacia la media hora. No entendía nada, cine de intrigas político-empresarial-social
bastante aburrida. En este tipo de cine o se entra o no se entra. Había oído hablar bien de ella, pero nada.

Cine del grande hecho por uno de los grandes. Espero que a pesar de ser un hombre ya mayor a Clint le quede tiempo para hacer muchas películas como ésta o del nivel de ésta. La única película norteamericana reciente que vale realmente la pena. Pero claro, es clint Eastwood, tocado ya del halo de la maestría. La verdad es que la historia recuerda a otras historias de su filmografía, como las hacen los grandes: contar siempre la misma historia pero de distinta manera. ¿Es que acaso esta cinta no se podría definir como dicen los críticos sesudos como un western crepuescular? Yo creo que sí. De hecho Clint siempre ha hecho películas del oeste, western, aunque transcurran en Nueva York o en Algete. La redención, la justicia, el perdón... todo estaba ya en el cine de Eastwood y lo está también en Gran Torino, en la Gran Gran Torino.

Lo mejor de todo es el cartel. Un homenaje a las pelis clásicas. Pero solo eso, el cartel. Porque la película tampoco la entendí. Ésta si la ví hasta el final. Pero no entiendo a los Cohen cuando se ponen cómicos. Da cosa ver a dos grandes actores como Pitt y Clooney haciendo literamente el tonto solo porque es una cinta de los Cohen. Son como Almodóvar o Woody Allen. Cuando llaman a un actor, por estrellas que estos sean corren a hacer la película sin leer el guión, aunque luego la película sea un fiasco, pero ya han cubierto su cuota de cine de autor, de cine de prestigio. Que difícil es hacer una buena comedia.

El cine francés, como en general todo el cine europeo cuando se hace bien es como quien dice dos veces bueno. Debe ser por el complejo que tenemos con el cine norteamericano. Los gabachos están quizá muy cerca del cine con mayúsculas. Quizá porque se atreven con temas fuertes, de enjundia y quizá porque también nadie se atreve a corregisrles. Hacen lo que quieren y punto. Es un acierto. La actriz inglesa afincada en París Scott Thomas está que se sale como casi siempre. El tema, la forma... Buenísima película. Y lo mejor... no saber de qué va. Una gran sorpresa.
Así, sin mucho pensar publico las mirocríticas.